Blue escritora

Reseña de Loving Vincent: ¿Podemos tomar la muerte para ir a una estrella?


Loving Vincent (o Cartas a Van Gogh, como es nombrada en Latinoamérica), es una película biográfica que narra los acontecimientos tras el supuesto suicidio del famoso pintor Vincent Van Gogh. Este largometraje es la primera película animada pintada en óleo con las mismas técnicas y estilos que empleaba el propio Van Gogh en sus obras.

La historia inicia en el año 1891, un año después de la muerte de Van Gogh, cuando Armand, un joven cuyo padre era cartero y amigo del artista, se embarca en una travesía para entregar una carta que había dejado Vincent a su hermano Theo Van Gogh.

Durante su viaje Armand se topa con muchas personas que conocían al para ese momento, incomprendido y “loco” pintor; todos tenían algo diferente que contar sobre su muerte y aún más sobre su vida.  En este sentido, la obra que nos presentan Dorota Kobiela y Hugh Welchman, quienes estuvieron a cargo de la dirección de esta animación, no se basa en la historia oficial sobre la muerte del artista, sino que por el contrario, de una manera muy inteligente te permite adentrarte en los hechos a tal punto que puedan surgir en cada espectador conclusiones propias sobre los acontecimientos que envolvieron su muerte y que hasta hoy en día no han podido ser explicados totalmente.

A medida que se desarrolla la historia, Armand va conociendo cómo era la infancia del artista y su relación con su hermano, quien parecía ser un gran apoyo en su vida tanto a nivel emocional como económico, ya que Theo se encargaba de costear todos los gastos que implicaban los materiales artísticos con los que Vincent trabajaba. Al descubrir que Theo había muerto seis meses después que su hermano y sin conocer la dirección de su viuda, el joven decide viajar a Auvers-Sur-Oise, el poblado francés donde Van Gogh murió, en busca del doctor Gachet, quien trataba la depresión de Vincent y lo había apoyado en sus últimos momentos de vida.

La dirección de esta animación la llevaron de una manera tan original y óptima que es imposible no sentirse hipnotizado al comenzar a adentrarse en la historia, pues cada paisaje y cada rostro presentado en la película es literalmente una obra de arte distinta que te maravilla más que la anterior. La mezcla de colores y paisajes con los que juegan durante el recorrido te hacen sentir que verdaderamente te encuentras dentro de una pintura viviendo junto a Armand cada uno de esos momentos.

Al finalizar su viaje, Armand está convencido de que la muerte del atormentado pintor no se trató de un suicidio, sino de un accidente causado por un tercero y que él en medio de su bondad y su propia depresión, intentó encubrir como un suicidio, sin embargo, no tiene mayores pruebas al respecto y comprende que el descubrirlo no cambiará nada. Poco después de volver a casa, su padre Roulin le entrega una carta de la viuda de Theo Van Gogh, donde ésta le agradece haber hecho llegar la nota de su difunto cuñado hasta ella y le transcribe una copia de ese escrito para que ellos pudiesen conservarla también.

Loving Vincent nos brinda una perspectiva amplia de los hechos, con un final abierto que deja a libre entendimiento la conclusión de lo ocurrido con la misteriosa y trágica muerte de quien pasó de ser en vida un pobre incomprendido, a ser uno de los artistas más influyentes de la historia.

La verdad tras su llamado suicidio posiblemente sea para siempre una incógnita en la historia, pero esta producción se ha encargado de dejar una huella gigante que honre el talento del artista, realizando a nivel visual un trabajo nunca antes visto con pinturas totalmente hechas a mano que permiten plasmar cada segundo la esencia de Van Gogh, mientras que a nivel de la historia nos demuestran  que no todo en este mundo es siempre lo que parece y eso incluye a las personas. Sin duda alguna, no podría existir una mejor manera de hacer honor a un genio como él.

-Blue

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